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jueves, 19 de marzo de 2009
lunes, 9 de marzo de 2009
jueves, 27 de noviembre de 2008
martes, 15 de abril de 2008
Próximo concierto
jueves 17 de abril bar Azul:
THE POPISTARS
(pop)
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Conciertos en el Azul
martes, 11 de marzo de 2008
miércoles, 28 de noviembre de 2007
miércoles, 13 de junio de 2007
NOCHE DE EN-HENDROX
Para este nuevo episodio de los Conciertos de El Azul, la Asociación Cultural Puente Colgante apostó por los avilesinos En-Hendrox, un cuarteto de formación clásica que encarnó el lado más salvaje del rock del que disfrutamos en las noches canguesas.
Los que nos pasamos por las pruebas de sonido ya intuimos que para esta noche íbamos a disfrutar de potencia sonora y decibelios a tope; el cuarteto apostaba por enérgica sección rítmica y unas guitarras ligeramente afiladas.
Los que nos pasamos por las pruebas de sonido ya intuimos que para esta noche íbamos a disfrutar de potencia sonora y decibelios a tope; el cuarteto apostaba por enérgica sección rítmica y unas guitarras ligeramente afiladas.
Pasaban de las 10, aún no había anochecido y El Azul estaba muy flojo; la encargada para abrir el recital fue “Pagan Baby”, un tema menor dentro del repertorio Creedence. A todos nos produjo sorpresa comprobar cómo la voz de Juan subía los agudos a placer, tal y como lo hacía el mejor Fogerty. Luego vinieron temas de Hendrix y por supuesto de Led Zeppelin casi encadenados: “Comuncation Breakdown”, “Whole Lotta Love”, “Black dog” y “Rock and Roll”. Entre medias dos piezas de los Fab más tardíos: “I want you (she´s so heavy”) y el genial “Come together” firmado por Lennon…. Con un tercio de concierto andado estaba claro por dónde iban los tiros: hard-rock sin renunciar al blues eléctrico de calidad: “Red House” de Hendrix, o el “Shake it for me” de Howlin´ Wolf (en clave del sureño Stevie Ray Vaughan), o “All your love” de Otis Rush. Ah, y una pequeña composición propia, a medio camino entre el twist y el rock and roll más genuino; “Soy Fácil”.
A todo esto, terminó por anochecer y la gente comenzó a animarse, y aunque el gentío no era enorme, El Azul rozó los tres cuartos de entrada. Subió la temperatura y los decibelios con Slade y su “Good Bye To Jane”. Mientras, las cervezas corrían una tras otra detrás de la barra: los camareros no tenían un segundo de relax.
El repertorio más enérgico vino de la mano de AC/DC y (“Sin City”) y Bad Company con su afamado “Can´t get enough”, para disfrute de los rockeros más clasicistas. Regresaron al rock sureño con “Commotion”, otra pieza rockera de los Creedence. Como no podía ser de otra manera la diversión ya estaba asegurada, sobre todo cuando interpretaron el “I´m Going Home” de los Ten Years Alter del virtuoso e ínclito Alvin Lee (incluyendo estrofas del “Hound Dog” y el “Whole lotta shakin´ goin on”), un himno generacional de casi 10 minutos de duración. Antes de despedirse, un guiño al rock duro nacional con “Concierto para ellos” de los Barón Rojo. El bis, tal y como empezaron: “Pagan baby”.
En conclusión; un cuarteto potente, y una soprendente voz reviviendo las mejores muestras del rock más orientado al hard-rock, alternando en su repertorio clásicos y canciones menos famosas. Algunos echamos en falta “algo” de Gary Moore o los mismos Deep Purple. Ante tal derroche de potencia y decibelios alguno se vio durmiendo en el cuartelillo.…ara este nuevo episodio de los Conciertos de El Azul, la Asociación Cultural Puente Colgante apostó por los avilesinos En-Hendrox, un cuarteto de formación clásica que encarnó el lado más salvaje del rock del que disfrutamos en las noches canguesas.
Los que nos pasamos por las pruebas de sonido ya intuimos que para esta noche íbamos a disfrutar de potencia sonora y decibelios a tope; el cuarteto apostaba por enérgica sección rítmica y unas guitarras ligeramente afiladas.
Pasaban de las 10, aún no había anochecido y El Azul estaba muy flojo; la encargada para abrir el recital fue “Pagan Baby”, un tema menor dentro del repertorio Creedence. A todos nos produjo sorpresa comprobar cómo la voz de Juan subía los agudos a placer, tal y como lo hacía el mejor Fogerty. Luego vinieron temas de Hendrix y por supuesto de Led Zeppelin casi encadenados: “Comuncation Breakdown”, “Whole Lotta Love”, “Black dog” y “Rock and Roll”. Entre medias dos piezas de los Fab más tardíos: “I want you (she´s so heavy”) y el genial “Come together” firmado por Lennon…. Con un tercio de concierto andado estaba claro por dónde iban los tiros: hard-rock sin renunciar al blues eléctrico de calidad: “Red House” de Hendrix, o el “Shake it for me” de Howlin´ Wolf (en clave del sureño Stevie Ray Vaughan), o “All your love” de Otis Rush. Ah, y una pequeña composición propia, a medio camino entre el twist y el rock and roll más genuino; “Soy Fácil”.
A todo esto, terminó por anochecer y la gente comenzó a animarse, y aunque el gentío no era enorme, El Azul rozó los tres cuartos de entrada. Subió la temperatura y los decibelios con Slade y su “Good Bye To Jane”. Mientras, las cervezas corrían una tras otra detrás de la barra: los camareros no tenían un segundo de relax.
El repertorio más enérgico vino de la mano de AC/DC y (“Sin City”) y Bad Company con su afamado “Can´t get enough”, para disfrute de los rockeros más clasicistas. Regresaron al rock sureño con “Commotion”, otra pieza rockera de los Creedence. Como no podía ser de otra manera la diversión ya estaba asegurada, sobre todo cuando interpretaron el “I´m Going Home” de los Ten Years Alter del virtuoso e ínclito Alvin Lee (incluyendo estrofas del “Hound Dog” y el “Whole lotta shakin´ goin on”), un himno generacional de casi 10 minutos de duración. Antes de despedirse, un guiño al rock duro nacional con “Concierto para ellos” de los Barón Rojo. El bis, tal y como empezaron: “Pagan baby”.
A todo esto, terminó por anochecer y la gente comenzó a animarse, y aunque el gentío no era enorme, El Azul rozó los tres cuartos de entrada. Subió la temperatura y los decibelios con Slade y su “Good Bye To Jane”. Mientras, las cervezas corrían una tras otra detrás de la barra: los camareros no tenían un segundo de relax.
El repertorio más enérgico vino de la mano de AC/DC y (“Sin City”) y Bad Company con su afamado “Can´t get enough”, para disfrute de los rockeros más clasicistas. Regresaron al rock sureño con “Commotion”, otra pieza rockera de los Creedence. Como no podía ser de otra manera la diversión ya estaba asegurada, sobre todo cuando interpretaron el “I´m Going Home” de los Ten Years Alter del virtuoso e ínclito Alvin Lee (incluyendo estrofas del “Hound Dog” y el “Whole lotta shakin´ goin on”), un himno generacional de casi 10 minutos de duración. Antes de despedirse, un guiño al rock duro nacional con “Concierto para ellos” de los Barón Rojo. El bis, tal y como empezaron: “Pagan baby”.
En conclusión; un cuarteto potente, y una soprendente voz reviviendo las mejores muestras del rock más orientado al hard-rock, alternando en su repertorio clásicos y canciones menos famosas. Algunos echamos en falta “algo” de Gary Moore o los mismos Deep Purple. Ante tal derroche de potencia y decibelios alguno se vio durmiendo en el cuartelillo.…ara este nuevo episodio de los Conciertos de El Azul, la Asociación Cultural Puente Colgante apostó por los avilesinos En-Hendrox, un cuarteto de formación clásica que encarnó el lado más salvaje del rock del que disfrutamos en las noches canguesas.
Los que nos pasamos por las pruebas de sonido ya intuimos que para esta noche íbamos a disfrutar de potencia sonora y decibelios a tope; el cuarteto apostaba por enérgica sección rítmica y unas guitarras ligeramente afiladas.
Pasaban de las 10, aún no había anochecido y El Azul estaba muy flojo; la encargada para abrir el recital fue “Pagan Baby”, un tema menor dentro del repertorio Creedence. A todos nos produjo sorpresa comprobar cómo la voz de Juan subía los agudos a placer, tal y como lo hacía el mejor Fogerty. Luego vinieron temas de Hendrix y por supuesto de Led Zeppelin casi encadenados: “Comuncation Breakdown”, “Whole Lotta Love”, “Black dog” y “Rock and Roll”. Entre medias dos piezas de los Fab más tardíos: “I want you (she´s so heavy”) y el genial “Come together” firmado por Lennon…. Con un tercio de concierto andado estaba claro por dónde iban los tiros: hard-rock sin renunciar al blues eléctrico de calidad: “Red House” de Hendrix, o el “Shake it for me” de Howlin´ Wolf (en clave del sureño Stevie Ray Vaughan), o “All your love” de Otis Rush. Ah, y una pequeña composición propia, a medio camino entre el twist y el rock and roll más genuino; “Soy Fácil”.
A todo esto, terminó por anochecer y la gente comenzó a animarse, y aunque el gentío no era enorme, El Azul rozó los tres cuartos de entrada. Subió la temperatura y los decibelios con Slade y su “Good Bye To Jane”. Mientras, las cervezas corrían una tras otra detrás de la barra: los camareros no tenían un segundo de relax.
El repertorio más enérgico vino de la mano de AC/DC y (“Sin City”) y Bad Company con su afamado “Can´t get enough”, para disfrute de los rockeros más clasicistas. Regresaron al rock sureño con “Commotion”, otra pieza rockera de los Creedence. Como no podía ser de otra manera la diversión ya estaba asegurada, sobre todo cuando interpretaron el “I´m Going Home” de los Ten Years Alter del virtuoso e ínclito Alvin Lee (incluyendo estrofas del “Hound Dog” y el “Whole lotta shakin´ goin on”), un himno generacional de casi 10 minutos de duración. Antes de despedirse, un guiño al rock duro nacional con “Concierto para ellos” de los Barón Rojo. El bis, tal y como empezaron: “Pagan baby”.
En conclusión; un cuarteto potente, y una soprendente voz reviviendo las mejores muestras del rock más orientado al hard-rock, alternando en su repertorio clásicos y canciones menos famosas. Algunos echamos en falta “algo” de Gary Moore o los mismos Deep Purple. Ante tal derroche de potencia y decibelios alguno se vio durmiendo en el cuartelillo.…
domingo, 22 de abril de 2007
Los Murciélagos en el Azul
Aprovechando el gran tirón que Los Murciélagos siempre han tenido en Cangas (ya se sabe que el que tuvo retuvo), la Asociación Puente Colgante confirmó su alternativa con este tercer concierto en El Azul.
Tremendamente influidos por los Fab Tour (cuarteto con Rickembakers y mítico bajo-violín Fender Hofner macartiniano), el grupo comenzó calentando motores cuando aún no eran las 10 de la noche.
Por aquel momento ya había un llenazo hasta la bandera y aunque hacía un poco de calor, el grupo no defraudó. El repertorio se basó en los 60´s ye-yés, incluyendo algún guiño al pop español ochentero. Desde los primerizos éxitos de los Fab como “All my loving” o el explosivo “I saw her standing there”, incluyendo las mismas versiones rockandrolleras que todos conocimos gracias a la banda de Liverpool: “Honey don´t” (de Carl Perkins), el “Roll over Beethoven” (de Chuck Berry), el “Dizzy Miss Lizzy” de (Larry Williams) o el mismo “Twist and shout” de los Islley Brothers. Incluso hubo tiempo para el homenaje stoniano con “Brown Sugar”, “Carol” o el mismo “Route 66” (con sólo de guitarra incluido). Escarbando en el rock and roll más genuino, Los Murciélagos nos regalaron buenas interpretaciones del “All Shook up” (traducida al español como “Estremécete”), el “Blue Shuede shoes” que popularizó Elvis (aunque se trataba de un tema de Carl Perkins), o el afamado “Johnnie B Goode” (sonando parecida al Bye Bye Johnny). Como no podía ser de otra manera, también sonaron temas de los Beatles españoles, Los Brincos: “Sola” y “Es como un sueño”. Dejando a un lado el repertorio más beat (sin olvidarnos del “Tintarela di luna”, célebre a raíz del Festival de San Remo), Los Murciélagos retomaron el pop más reciente y ochentero con versiones de Nacha Pop y Los Secretos: “La chica de ayer”, “Déjame” o “Agárrate fuerte a mi”. Pero antes de despedirnos con un pequeño bis, y a modo de colofón nos regalaron una memorable “What I´d say” del genial Ray Charles.
Seguiremos informando.
Aprovechando el gran tirón que Los Murciélagos siempre han tenido en Cangas (ya se sabe que el que tuvo retuvo), la Asociación Puente Colgante confirmó su alternativa con este tercer concierto en El Azul.
Tremendamente influidos por los Fab Tour (cuarteto con Rickembakers y mítico bajo-violín Fender Hofner macartiniano), el grupo comenzó calentando motores cuando aún no eran las 10 de la noche.
Por aquel momento ya había un llenazo hasta la bandera y aunque hacía un poco de calor, el grupo no defraudó. El repertorio se basó en los 60´s ye-yés, incluyendo algún guiño al pop español ochentero. Desde los primerizos éxitos de los Fab como “All my loving” o el explosivo “I saw her standing there”, incluyendo las mismas versiones rockandrolleras que todos conocimos gracias a la banda de Liverpool: “Honey don´t” (de Carl Perkins), el “Roll over Beethoven” (de Chuck Berry), el “Dizzy Miss Lizzy” de (Larry Williams) o el mismo “Twist and shout” de los Islley Brothers. Incluso hubo tiempo para el homenaje stoniano con “Brown Sugar”, “Carol” o el mismo “Route 66” (con sólo de guitarra incluido). Escarbando en el rock and roll más genuino, Los Murciélagos nos regalaron buenas interpretaciones del “All Shook up” (traducida al español como “Estremécete”), el “Blue Shuede shoes” que popularizó Elvis (aunque se trataba de un tema de Carl Perkins), o el afamado “Johnnie B Goode” (sonando parecida al Bye Bye Johnny). Como no podía ser de otra manera, también sonaron temas de los Beatles españoles, Los Brincos: “Sola” y “Es como un sueño”. Dejando a un lado el repertorio más beat (sin olvidarnos del “Tintarela di luna”, célebre a raíz del Festival de San Remo), Los Murciélagos retomaron el pop más reciente y ochentero con versiones de Nacha Pop y Los Secretos: “La chica de ayer”, “Déjame” o “Agárrate fuerte a mi”. Pero antes de despedirnos con un pequeño bis, y a modo de colofón nos regalaron una memorable “What I´d say” del genial Ray Charles.
Seguiremos informando.
miércoles, 28 de marzo de 2007
BITTER BLUES: Noche de R N' R en el Azul
(Una crónica de Diego - Ruta 66)
Había cierto miedo a la segunda aparición en escena de la A.C. "Puente Colgante" y sus conciertos de "El Azul". Había que superar lo andado, y ciertamente estaba complicado. Los encargados para tal empresa eran los Bitter Blues. Como repertorio eligieron una catarata de clásicos de la historia del Rock, uno tras otro y sin prisa pero sin pausa. El resultado, un éxito. Se pudieron escuchar todo tipo de influencias y estilos: surf, blues, reggae, rock, boggie, swing, rock and roll y hasta algún corte de carácter más duro, coqueteando amablemente con el heavy. ¿Se puede pedir algo más?.
Arrancaron con el instrumental surf "Hawai 5.0" (al estilo de los Ventures o del stacatto de los Deltones de Dick Dale), un tema para calentar motores (y dedos) y atraer la atención del personal. Le siguieron el "Caledonia" y el "Don´t Stop" de los Stones. Con la buena impresión causada, el que más y el que menos se pidió una Mahou para aderezar un momento tan dulce. A "Burnin' love" le siguió un largo guiño a Eric Clapton, ya que sonó el famoso y poderoso riff de "Cocaine" y el "I Shot the Sheriff", firmado por Bob Marley . Empezó a animarse el personal cuando enlazaron el "Be Bop A Lula" de Gene Vincent con el "All Shook Up" de Elvis y el "Blue Suede Shoes" de Carl Perkins en un largo medley; estaban sonando las raíces del Rock and Roll y la gente comenzó a mover el esqueleto (otras, movían sus poderosas caderas). Mientras la cerveza corría una tras otra podías observar caras de sorpresa, felicidad y perplejidad entre del público… la noche pintaba muy bien, estábamos todos muy a gusto, escuchando muy buena música muy bien interpretada.La afluencia no era masiva (3 cuartos), pero ya estaba claro que el grupo no iba a defraudar. Quedaba patente que nos encontrábamos ante muy buenos instrumentistas y ante una guitarra ecléctica, versátil y camaleónica; capaz de sonar en uno u otro registro con una facilidad pasmosa….-"Oye, el guitarrista es bueno de cojones"-, era el comentario habitual entre el público. Y mientras, otra cerveza. "See See Rider", habitual del Elvis marchito alargó la fiesta rock and rollera hasta que apareció el Blues de B.B. King con "Rock me Baby", el boggie de "Let The Good times Roll" y el "Blues is allright"Tras un breve descanso le tocó el turno a los Creedence . Nada mejor que un Brugal con coca cola para recordar a aquella magnífica banda californiana… La versatilidad del grupo quedó patente con el "Tu vuò fa l'americano" de Renato Carosone, en clave de swing. Ya nadie dudaba de ellos. Para ese momento la gente estaba ya totalmente entregada; la piel del personal se erizó cuando sonó "Born to be Wild" El orgasmo llegó cuando apareció el que faltaba: Chuck Berry y su Johny B. Goode", probablemente "la" canción el Rock and Roll. ¡Que levante la mano el que no gritaba aquello de "Go, Go Johny Go Go"!…. Mientras Alberto cabrioleaba por el escenario imitando el chuckwalk, el delirio se apoderó del público. En medio de este maremágnum-musical-orgiástico los más puristas echábamos en falta la guinda, y esa guinda fue el "Sweet Home Chicago" de Robert Johnson interpretado como la concibieron los mismísimos Blues Brothers, con sólo de saxo incluido. En medio de una borrachera psicológica y musical (que no alcohólica), los Bitter nos "regalaron" el último guiño de la noche; un merecido tributo a los AC/DC con sus "Highway to hell" y "You shook me all night long", exprimiendo su vertiente más heavy y dura. Cuando recogieron, en el ambiente aún flotaban chispas; la piel de más de uno estaba todavía erizada cuando se arropó satisfecho en cama: la desafiante reválida se había pasado con nota.
Resumiendo; un grupo muy bueno, imprevisible, divertido, con "escena" y con una guitarra excepcionalmente ecléctica, virtuosa y versátil: capaz de "clavar" el sonido de Chuck Berry, de Hank B. Marvin, B.B. King o AC/DC; todo sin cambiar de guitarra. Y la sección rítmica, brutal. Sin desperdicio oiga.
Arrancaron con el instrumental surf "Hawai 5.0" (al estilo de los Ventures o del stacatto de los Deltones de Dick Dale), un tema para calentar motores (y dedos) y atraer la atención del personal. Le siguieron el "Caledonia" y el "Don´t Stop" de los Stones. Con la buena impresión causada, el que más y el que menos se pidió una Mahou para aderezar un momento tan dulce. A "Burnin' love" le siguió un largo guiño a Eric Clapton, ya que sonó el famoso y poderoso riff de "Cocaine" y el "I Shot the Sheriff", firmado por Bob Marley . Empezó a animarse el personal cuando enlazaron el "Be Bop A Lula" de Gene Vincent con el "All Shook Up" de Elvis y el "Blue Suede Shoes" de Carl Perkins en un largo medley; estaban sonando las raíces del Rock and Roll y la gente comenzó a mover el esqueleto (otras, movían sus poderosas caderas). Mientras la cerveza corría una tras otra podías observar caras de sorpresa, felicidad y perplejidad entre del público… la noche pintaba muy bien, estábamos todos muy a gusto, escuchando muy buena música muy bien interpretada.La afluencia no era masiva (3 cuartos), pero ya estaba claro que el grupo no iba a defraudar. Quedaba patente que nos encontrábamos ante muy buenos instrumentistas y ante una guitarra ecléctica, versátil y camaleónica; capaz de sonar en uno u otro registro con una facilidad pasmosa….-"Oye, el guitarrista es bueno de cojones"-, era el comentario habitual entre el público. Y mientras, otra cerveza. "See See Rider", habitual del Elvis marchito alargó la fiesta rock and rollera hasta que apareció el Blues de B.B. King con "Rock me Baby", el boggie de "Let The Good times Roll" y el "Blues is allright"Tras un breve descanso le tocó el turno a los Creedence . Nada mejor que un Brugal con coca cola para recordar a aquella magnífica banda californiana… La versatilidad del grupo quedó patente con el "Tu vuò fa l'americano" de Renato Carosone, en clave de swing. Ya nadie dudaba de ellos. Para ese momento la gente estaba ya totalmente entregada; la piel del personal se erizó cuando sonó "Born to be Wild" El orgasmo llegó cuando apareció el que faltaba: Chuck Berry y su Johny B. Goode", probablemente "la" canción el Rock and Roll. ¡Que levante la mano el que no gritaba aquello de "Go, Go Johny Go Go"!…. Mientras Alberto cabrioleaba por el escenario imitando el chuckwalk, el delirio se apoderó del público. En medio de este maremágnum-musical-orgiástico los más puristas echábamos en falta la guinda, y esa guinda fue el "Sweet Home Chicago" de Robert Johnson interpretado como la concibieron los mismísimos Blues Brothers, con sólo de saxo incluido. En medio de una borrachera psicológica y musical (que no alcohólica), los Bitter nos "regalaron" el último guiño de la noche; un merecido tributo a los AC/DC con sus "Highway to hell" y "You shook me all night long", exprimiendo su vertiente más heavy y dura. Cuando recogieron, en el ambiente aún flotaban chispas; la piel de más de uno estaba todavía erizada cuando se arropó satisfecho en cama: la desafiante reválida se había pasado con nota.
Resumiendo; un grupo muy bueno, imprevisible, divertido, con "escena" y con una guitarra excepcionalmente ecléctica, virtuosa y versátil: capaz de "clavar" el sonido de Chuck Berry, de Hank B. Marvin, B.B. King o AC/DC; todo sin cambiar de guitarra. Y la sección rítmica, brutal. Sin desperdicio oiga.
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